POR LOS CAMINOS DEL NORTE (II)

                                                                                             A Dolores y Nacho, con algo más que afecto.

Yo tenía 23 años y acababa de terminar mi carrera universitaria. Por la mezcla de un concepto, que ahora valoro como estúpido, de “no participar en el ejército del dictador como oficial” y sobre todo por una infinita pereza, había agotado las prórrogas por estudios. Había que hacer el servicio militar obligatorio, algo que ahora los jóvenes, y menos jóvenes, afortunadamente desconocen.
En el cuartel de San Lázaro, en Zaragoza, un teniente Sigue leyendo

LA VIDA SIN TI

A Adriana

Et bene discedens

dicet placideque quiescas,

terraque securae sit super ossa levit

Abro hoy los ojos y en mi habitación hay niebla. Una niebla densa que me impide delimitar los perfiles, todo está borroso. Escucho en la calle ruidos familiares, automóviles, voces, el ruido del viento y tengo la sensación de que sobran. Hoy todo debería estar en silencio. El sol debería haberse apagado. Faltas tú y el mundo no se ha detenido, un despropósito a unir  al de tu marcha.

Conocerte cambió nuestras vidas, modificó nuestra existencia, nos hizo mejores. Te hemos querido, te queremos y sé que tú nos has querido y nos quieres. En este trasvase de amor tuvimos momentos felices Sigue leyendo

EL MAR DE LA ESPERANZA

“Para quienes conciben la historia como una competencia el atraso y la miseria de América Latina no son otra cosa que el resultado de su fracaso. Perdimos; otros ganaron. Pero ocurre que quienes ganaron, ganaron gracias a que nosotros perdimos: la historia del subdesarrollo de América Latina integra, como se ha dicho, la historia del desarrollo del capitalismo mundial. Nuestra derrota estuvo siempre implícita en la victoria ajena; nuestra riqueza ha generado siempre nuestra pobreza para alimentar la prosperidad de otros: los imperios y sus caporales nativos. En la alquimia colonial y neocolonial el oro se trasfigura en chatarra y los alimentos se convirtieron en veneno”

                               Eduardo Galeano                                                                                                                     

                               Las venas abiertas de América Latina

En la República del Chad, Africa Subsahariana, conocí a un hombre Sigue leyendo