LA MEMORIA DEL NOMADA: VIAJANDO POR UZBEKISTAN

A Vicente Estop. In memoriam.

A los que nos gustan los platos contundentes, esa mezcla de arroz, verduras, carne y grasa de cordero es agradable. El problema es que este plato nacional de Uzbekistán, el plov, puede  estar guisado con aceite de algodón que es muy indigesto. Los uzbekos aconsejan comerlo bebiendo vodka, dicen que así el cuerpo lo tolera mejor. Conmigo, al menos, ha funcionado.

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COVID 19. UNA OPORTUNIDAD DE CAMBIO

Ha comenzado la campaña de vacunación contra el virus responsable de la pandemia que asola el mundo. La esperanza se centra en el efecto de los diferentes fármacos que para ello se han conseguido en un tiempo record, por varios equipos de investigación en diversos países.

Al acabar este nefasto 2020 el nuevo año llega con la confianza de poder alcanzar esa inmunidad colectiva que acabe con la pandemia. Si todo va bien, los más optimistas sugieren que en el próximo otoño la población mundial podrá respirar aliviada al ir disminuyendo los casos de enfermedad, muertes y colapsos de los sistemas sanitarios.

Esta esperanza va asociada a la recuperación económica, al ascenso de las oportunidades de negocio, a resultados positivos en las bolsas y disminución del paro laboral. Es decir, la vuelta a aquél pasado anterior a enero de 2020 que, como cualquier tiempo pasado, se cree mejor.

Pero volver así, de esta manera, sin una fase de reflexión sobre el modelo de qué sociedad queremos, será cometer un error mayúsculo: de nuevo regresar a una estructura basada en cimientos de injusticia social, insolidaridad, aumento progresivo de la pobreza, de trabajos mal retribuidos, de contratos basura. Será volver a glosar las bondades de un sistema sanitario, (decían que el mejor del mundo) que efectivamente, sobre todo si se compara con los de otros países menos desarrollados, es bueno,  universal y decente, pero que, ahora se ha visto con detalle, hace aguas en momentos de estrés y que está protagonizado por estupendos profesionales bien formados, pero insuficientes en número, mal retribuidos, deficientemente incentivados, a veces maltratados  y muchas veces mal organizados o, al menos, dirigidos por personas poco preparadas para la gestión sanitaria de excelencia.

A los sanitarios se les han pedido comportamientos heróicos, se les ha prometido aumentar el número de personas y medios y se les ha pagado con gestos emotivos, los aplausos y las lágrimas, con los que los mediterráneos solucionamos los conflictos, para luego seguir, como antes, sin ningún tipo de cambio.

Ahora, cuando afortunadamente llegue esa inmunidad colectiva que nos libre de la enfermedad, si la sociedad vuelve a lo mismo, seremos más torpes, menos numerosos (habrán muerto millones de personas), más desgraciados y, en general, más pobres, menos un pequeño y selecto grupo que acumulará una mayor parte de la riqueza mundial.

La vacuna es un logro social de un valor incalculable y su génesis y fabricación en un tiempo impensable en otras situaciones demuestra que cuando al mundo científico, a los grupos investigadores, se les da financiación y medios, de la misma manera que a los sistemas sanitarios públicos, los resultados alcanzan éxitos de manera muy rápida y eficaz.

Los políticos han mostrado su rostro más amargo. En vez de colaborar, de arrimar el hombro, todos los hombros, para superar esta gran dificultad que afecta a toda la sociedad, han dedicado sus esfuerzos a vergonzosas peleas tabernarias buscando obtener réditos partidarios de la manera más miserable.

Estamos destrozando nuestro planeta, nuestra casa, el hábitat humano. Constantemente se habla de la alteración climática, del aumento de la temperatura ambiental, de la fusión del hielo de los polos, de la desaparición de los glaciares, de la grandiosa y terrible deforestación. Los vertidos tóxicos siguen emponzoñando las grandes masas de agua, los gases emitidos destrozan nuestra atmósfera.

Los desastres que estos cambios provocan, sobre todo en sociedades poco desarrolladas —las que más sufren habitualmente—, importan poco a la economía capitalista, a las políticas neoliberales; todo consiste en la aplicación de máximas comerciales salvajes al coste que sea.

Esta agresión al medio natural hace que a los equilibrios ecológicos, los sistemas anteriormente estables, se les dañe su solidez y los encasillamientos biológicos pierdan su orden. Por eso el paso al hombre de virus o bacterias confinados, hasta ahora, en animales salvajes, sólo es indicativo de la brutal presión, de la mayúscula agresión que a la naturaleza provoca la forma de vida que el hombre está adoptando.

La continuidad de esta política de agresión natural supondrá el fin de la humanidad en la tierra, en este maravilloso planeta que a base de este supuesto «desarrollo», esta estúpida manera de vivir, se está yendo a pique.

Por todas estas razones, la campaña global de inmunización tendría que acompañarse de un importante debate social que ya en este momento tendría que estar produciéndose.

La reflexión sobre el consumo, sobre la utilización de los recursos, la recuperación de los ecosistemas, las políticas de reforestación, de limpieza de las aguas, el control de la emisión de gases, la preservación de las especies, es urgente. Hay debates políticos, hay reuniones, hay tendencias globales; pero ninguna da resultados porque, en general, los países más contaminantes, los más destructores, sólo están interesados en aparentar su compromiso y aplazan las decisiones en plazos imposibles de asumir cuando la respuesta debe darse por vía urgente. Las protestas, las reclamaciones de movimientos ecologistas caen así en saco roto y el planeta sigue girando constantemente, cada día con un mayor grado de deterioro.

¿Tanto necesitamos para vivir? ¿no es posible desmontar progresivamente esta locura en sociedades saciadas, hartas, de inutilidades materiales que sólo sirven para paliar ineficazmente la soledad y la depresión, creando una auténtica adicción al consumo?

¿Estamos bien? Los fármacos más consumidos en nuestro país, en el que mejor se vive dicen algunos, son analgésicos, antiinflamatorios y ansiolíticos. No debemos estar tan perfectamente cuando tenemos que drogarnos diariamente con esas sustancias para soportar nuestra manera de existir.

Pero, ¿qué tiempo dedicamos a la reflexión, al silencio, a la meditación, a la comunicación con nuestro interior, a replantear la forma de vida, a la solidaridad? Al cambio personal, en suma.

El Covid19 se irá, pero si el mundo y sus habitantes no modifican comportamiento y trayectoria vendrá otro, y luego otro y otro. El tiempo se está acabando y se necesita un esfuerzo personal y colectivo. Como en todas las crisis, junto con el daño hay una oportunidad; en este caso parar, reflexionar y cambiar.

«…esta crisis puede suscitar nuevas formas de solidaridad que nos lleven a vivir con mayor austeridad, a saber disfrutar con menos cantidad y más calidad. Defiendo el decrecimiento pero con una dimensión espiritual, de lo contrario es insostenible. Pensamos que teniendo más seremos más, cuando teniendo más somos menos. Ese giro solo puede hacerse desde la espiritualidad. »

Javier Melloni

«El virus es el portador de un mensaje severo que hemos de saber escuchar»

El País, 27 de diciembre de 2020

© CHUAN ORUS 2020

desdelagavia.blog quiere desear a todos sus visitantes y lectores un nuevo año en el que sobresalga la solidaridad, la libertad y el entendimiento entre las personas. Feliz 2021.

NUNCA FUIMOS FELICES. Novela

MEMORIA DE LA CARNE. Relatos.

Disponibles en Amazon.

LA MEMORIA DEL NOMADA: TREN CON DESTINO YAOUNDE

La muerte de Javier Reverte se suma, este aciago año, a la tragedia colectiva que sufre el mundo. Reverte, para los que llevamos el viaje y la literatura circulando por la sangre, era, es,  un referente. El consuelo de su pérdida vendrá de releer sus obras y pensar que allá donde esté seguirá disfrutando de fisgar por los rincones y escudriñar horizontes con su visión lúcida de vagabundo ilustrado. Sigue leyendo

EL RIO LI

La ciudad de Guilin está en el noroeste de la Región Autónoma de Guangxi, al sureste de China. Muy antigua, se fundó en el 214 aC., está situada en un paisaje muy especial, bellísimo; un proverbio chino dice que “El paisaje de Gilin es el primero bajo el cielo

La ciudad, tiene unos 5 millones

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EL CANAL DE BEAGLE

“En el sur, el alma de un hombre muere dentro de él”

Las Estaciones

James Thomson

A Dolors y Nacho, que tienen pendiente un viaje a Argentina.

La veo llegar disminuyendo poco a poco su altitud. Es una avioneta pequeña que mueve alocadamente sus alas. Cruza la pequeña ciudad y ya con escasa altura sobrevuela el mar. Las alas cada vez oscilan más, pienso que se va a estrellar. Me quedo quieto con la cámara preparada para documentar el desastre. Gira bruscamente y desciende como si cayera sin remedio.

Sin embargo alcanza exacta el comienzo de la pista de aterrizaje, da dos o tres saltos a ambos lados y rueda sin problemas hasta detenerse.

El avión que nos trajo ayer hizo más o menos lo mismo, a diferencia de que su peso y envergadura era mucho mayor que este pequeño artefacto volador con aspecto de mosquito, sometido a este brutal viento que sopla inclemente y constante.

Camino por Ushuaia, estoy haciendo fotografías desde la orilla del mar y veo los aterrizajes de los pocos aviones que llegan a este aeropuerto metido en plena bahía, celebrando la habilidad de los pilotos que tienen que ganar su sueldo colocando las ruedas en el centro justo de una pista azotada por vientos furiosos. Todo un espectáculo.

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USHUAIA

Ushuaia, un nombre exótico, topónimo evocador, base necesaria para llegar a la Antártida, destino de científicos, comerciantes y aventureros. La ciudad más austral de Argentina y, cuestión discutida, del mundo.

Ushuaia, casi 60.000 habitantes, originada en delirios religiosos que querían salvar a los indios yaganes a los que posteriormente aniquilarían tanto por las armas como por enfermedades, sarampión entre otras, que acompañaron a la Biblia. Luego, por la dureza del terreno, se estableció allí una cárcel para reincidentes y militares. Aquello, como los yaganes, terminó y su modernidad actual está ligada a ser la puerta de entrada al Polo Sur.

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USHUAIA

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USHUAIA. PINTURA MURAL EVOCADORA DE LOS PRESOS DEL PENAL.

Desde el puerto se ve un conglomerado de edificios heterogéneos, coloridos, enmarcados por altas montañas, las Martial, llenas de nieve entre sus rocas oscuras y amenazadoras metidas entre una alta niebla. Calles rectilíneas que se cruzan con otras perpendiculares y en las que veo a muy pocas personas caminando.

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MONTAÑAS MARTIAL

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MONTE OLIVIA

Hace frío, un frío espeso potenciado por el viento. He preguntado a un lugareño cómo estaba hoy la previsión del tiempo; su respuesta, argentina y con acento argentino, no tiene desperdicio “Incierto, como el país”.

En el puerto hay varios barcos, algunos llenos de contenedores, otros esperando a los pasajeros que quieran viajar a la Antártida. Por el momento no dispongo de los 6.000€ que aproximadamente puede costar el pasaje. Fuera del puerto hay un viejo barco, un cadáver marino oxidado que bien puede ser el último en el que navegó Maqroll.

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PUERTO DE USHUAIA

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PUERTO DE USHUAIA

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ULTIMO BARCO DE MAQROLL

Tengo que conformarme con algo de menor envergadura pero perfecto para pasar una tarde disfrutando de paisajes y sensaciones increíbles: navegar unas horas en un pequeño, en comparación con los barcos antárticos, catamarán por el Canal de Beagle.

La palabra Beagle es mágica; evoca al gran marino Robert FitzRoy que a sus pocos años, 23, capitaneó el barco de ese nombre dedicado a la exploración de las tierras australes para cartografiarlas, estudiar la orografía, la hidrología, la vegetación, los animales, los indígenas, todo su medio natural. En un primer viaje lo hizo formando parte de un grupo de tres barcos: Beagle, Adelaide y Adventure, que salieron de Rio de Janeiro. El segundo viaje, en 1831, fue decisivo para la humanidad: le acompañó el entonces muy joven (21 años) y gran naturalista Charles Darwin quien fue capaz de elaborar su teoría de la evolución por la que, en contra de la corriente universal filosófico-religiosa imperante, eliminó a dios como creador único de la especie humana.

Robert_Fitzroy

ROBERT FITZROY

En el primer viaje de FitzRoy, en abril de 1830, el Teniente Murray cumplía la orden de explorar la bahía de Nassau, cerca del cabo de Hornos. Encontró un pequeño estrecho que comunicaba la bahía con un ancho canal. Posteriormente comprobaron que a través de él se llegaba al Pacífico. Al estrecho le dieron el nombre de Murray en memoria de su descubridor y al canal lo denominaron Beagle, el mismo que el barco.

Toda estas historias las cuenta Harry Thompson en su soberbio libro: ”Hacia los confines del mundo” en el que narra magistralmente los viajes del Beagle y las vicisitudes del viaje, las amistosas relaciones y diferencias ideológicas entre FitzRoy y Darwin por estas tierras. Leerlo es una auténtica delicia a pesar, o gracias, de su extensión, más de 800 páginas.

Desde la cubierta del catamarán, siento la vibración y el ronroneo del motor saliendo del muelle para entrar en el Canal de Beagle. Veo a Ushuaia que progresivamente se aleja. Poco a poco el catamarán comienza a cabalgar sobre un mar bravo, hay que agarrarse bien a la barandilla para no caer, para no ir de un lado para otro. La mayoría de los pasajeros deciden ponerse a cubierto; quedamos afuera unos pocos soportando un viento gélido, los empujes del oleaje y el agua que salpica la cubierta.

Vuelvo a mis recuerdos del libro de Thompson.

Un poco más al norte del Beagle y antes de descubrirlo, entraron en un canal situado junto a la punta Dungenes que tenía una orientación transversal, penetrando en el continente. Llegaron a un estrecho paso que fueron incapaces de de atravesarlo por enérgicos vientos y corrientes que les empujaban en sentido contrario. FitzRoy logró una gran proeza: fue consciente de que por la noche la corriente tenía un sentido contrario a la del día. Se lo jugó todo y dejó que el movimiento del agua fuera llevando el barco sin otro cuidado que mantenerlo siempre orientado en el eje de la corriente. Sin iluminación alguna, sin ningún instrumento, despreciando el peligro que podría suponer chocar contra algún islote, lo consiguió. Atravesó el estrecho sin problemas. Esos eran los navegantes entonces.

Sonar, radar, comunicaciones, potentes motores, focos, es lo que hay en estos momentos. Tengo frío y voy cubierto con una serie de capas de ropa técnica, ligera, últil, adecuada. Si no es suficiente entraré en el salón del barco, caliente, seco, desde un cómodo asiento podré contemplar el paisaje por unos buenos ventanales estancos.

Sin embargo, aquellos hombres, navegaban a vela; sextante y brújula. Thompson describe cómo FitzRoy comenzó a utilizar un primitivo barómetro para predecir el tiempo. Barcos de madera con alguna ligera protección de cobre; camarotes húmedos, fríos e incómodos. Hombres mal vestidos, marineros subidos a los palos, en condiciones climáticas imposibles de creer. Mala comida, castigos corporales ante indisciplinas o errores, según el severo reglamento de la Marina Real Británica.

Pienso en ellos ahora, en un día “bueno” al decir del piloto del barco. Los imagino entre rachas de viento mucho más hirientes que la que ahora soporto, con hielo, con lluvia, con hielo. Grandes hombres, valientes, resistentes, mucho más que austeros, disciplinados, dotados de una fe suprema en sus objetivos.

El catamarán se acerca a un islote lleno de lobos marinos. Grandes animales marrones tendidos sobre las rocas, amontonados unos junto y sobre otros, malolientes, impasibles al viento, al frío, al agua que les salpica constantemente, a nuestra presencia. Hábil el piloto, acerca el costado del barco muy próximo a la isla. Cerca hay otros pequeños salientes de rocas y sobre ellos, tan impasibles como éstos, más lobos marinos pasan el tiempo dormitando.

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LOBOS MARINOS

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LOBOS MARINOS

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LOBOS MARINOS

El mar tiene un color de pizarra, parece un magma de plomo fundido, dramáticamente amenazante.

Desembarcamos en la isla Karelo. Hay una raída bandera argentina, hecha jirones por el viento y una pequeña casa de madera ruinosa. Todo me parece una alegoría del triste episodio bélico de las Malvinas, no están muy lejos de aquí. Vegetación rala, colorida, playas de cantos rodados, frío y soledad.

Esta pequeña isla está llena de desolación; es inhóspita en todos los aspectos y rincones. Los fueguinos, los indígenas que encontraron FitzRoy y Darwin, iban desnudos; se cubrían de vez en cuando con algún pellejo de guanaco, nutria o zorro y extendían sobre su piel grasa de foca. Es increíble que soportaran así, que sobrevivieran a este clima tan extremo como letal. Comían lo que podían cazar y de vez en cuando mataban a las personas ancianas que les servían de alimento.

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ISLA KARELO

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VEGETACION ANTARTICA. ISLA KARELO

FitzRoy, amparado en el robo de una barca, capturó a cuatro fueguinos. Este hombre, de profundas e inamovibles convicciones religiosas, los llevó a Inglaterra. Su idea era educarlos en todos los sentidos, incluso en el religioso, y devolverlos posteriormente a la Tierra de Fuego para que ellos, a su vez, educaran a sus congéneres. Parece ser que volvieron tres, dos hombres y una mujer; el cuarto murió en Inglaterra por viruela. El más famoso fue un tal Jemmy Button; aunque no está muy claro, parece ser que murió de sarampión tras volver a sus orígenes. Thompson narra una despedida muy emotiva con FitzRoy. Ambos habían desarrollado un gran afecto entre sí.

En Ushuaia hay una tienda de regalos y recuerdos que se llama así, Jemmy Button.

Nunca había visto tanto pájaro junto; es la Isla de Los Pájaros. Miles de cormoranes magallánicos se sitúan en la superficie del islote, ordenados como si fueran muñecos colocados a propósito, sus prominentes y curvados pechos blancos frente al viento, cada uno junto a su nido. Una nación de pájaros en medio del agua.

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ISLA DE LOS PAJAROS. CORMORANES

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CORMORANES

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CORMORANES. ISLA DE LOS PAJAROS

El barco, dando saltos, se acerca a un faro que tiene su torre pintada con dos bandas rojas y una blanca. Está en medio del canal que luego se abre y da la impresión que más adelante comienza la nada. En muchas publicaciones se dice que es “El Faro del Fin del Mundo”, bien le correspondería este nombre, pero no es así. El faro se llama “Les Eclaireurs”.

Junto a este faro encalló el Monte Cervantes, un barco que hacía el trayecto Buenos Aires, Puerto Madryn, Punta Arenas y Ushuaia.

El 22 de enero de 1930 salió de Ushuaia y encalló en un lecho rocoso junto al faro Les Eclaireurs. Una vía de agua hizo escorar el barco. La llamada de socorro fue atendida por un carguero, el Vicente Lopez, quien recogió a pasajeros y tripulación excepto al capitán, Teodoro Dreyer, quien desapareció. Fue la única víctima.

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FARO LES ECLAIREURS

El barco se quedó allí hasta que el 3 de octubre de 1954 fue reflotado. Arrastrándolo a puerto, apenas a una milla del lugar del naufragio, el casco se partió y se hundió en un lugar profundo, 75-100 metros, donde desde entonces permanece.

Ha salido un sol tímido, el viento ha perdido su fuerza y el barco se dirige al puerto. Los leones marinos siguen impasibles en sus precarios lechos de roca mojada. Allá al fondo se divisa, muy alto, el pico Olivia lleno de nieve. Bajo él, junto al puerto, Ushuaia.

Hace mucho frío.

Paseo por las calles cuando la luz comienza a caer. Con una pinta de cerveza en la mano miro las luces de los barcos en el puerto. Hay pocas personas en este cálido bar que tiene aspecto de pub ingles. Unos muchachos lanzan dardos a una diana. Hay música suave, impersonal. Todos los que me rodean son blancos, rasgos europeos, anglosajones, sin ningún detalle étnico indígena.

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CHE, ¿UN MATECITO?

El triste final de los fueguinos lo narra Thompson en su libro:

“El gobierno argentino decidió dedicar Tierra de Fuego a la ganadería ovina, y aniquiló sistemáticamente a toda la población de guanacos, que habrían podido competir con las ovejas por hacerse con el insuficiente pasto. El guanaco, por supuesto, era la base del sustento de los nativos. En consecuencia, sufrieron hambrunas y se convirtieron en un ‘problema’ para los colonos blancos, en especial porque, a falta de guanacos, trataban de cazar ovejas. Pocos años después se decidió que los fueguinos no eran sino chusma, y debían ser erradicados. Cada cabeza de fueguino decapitado se pagaba a una libra.”

Hacia los confines del mundo

Pag 812.

Harry Thompson

Es ya tarde y comienza a nevar. El tiempo, efectivamente, ha sido incierto.

© (texto y fotos, salvo imagen de FitzRoy)

CHUAN ORUS 2020