PANAMÁ 1989

Yo estaba allí en diciembre de 1989, era la primera vez que pisaba tierra americana. A través de la Agencia Española de Cooperación Internacional impartía, con otro compañero, un curso de formación médica.

         Ciudad de Panamá hervía. De vez en cuando salían convoyes de tanquetas norteamericanas desde la base de Fort Clayton y lentamente recorrían las calles y avenidas sin otro objeto aparente que irritar a los que odiaban su presencia o llenar de esperanza al resto que deseaban su salida de las bases y la toma de la nación.

Sigue leyendo

LA CALMA DEL MUSEO

Comencé el día intentando vivir como pudiera las dificultades que ya el insomnio de la noche me había pronosticado. Los días llevan, a veces, esos aullidos interminables que empujan, que acorralan, que hacen sentirse perdido o solo, como le advirtieron a Julia.

            Pero todo pasa; los hombres somos, entre otras cosas, observadores fugaces, sujetos pacientes del vértigo del tiempo, y penas y alegrías se van disolviendo como el azúcar en el café con leche. Al final sólo queda un sabor, también fugaz, que alegra o entristece los siguientes minutos de cualquier tropiezo, de cualquier júbilo, de cualquier derrota.

Sigue leyendo

CRÓNICA DE ECUADOR, Y VII. HUAORANIS, MUERTE EN LA SELVA

La palabra «Auca» es el nombre que los kichwas han dado a los huaoranis. Ese término, auca, significa salvaje, guerrero, bárbaro, rebelde, maleducado, infiel…y otros sentidos similares.

            Al territorio comprendido entre la orilla dcha del río Napo, el río Coca al norte, el Curaray al sur y las estibaciones de los Andes en el oeste, se le ha llamado «territorio auca», territorio salvaje, territorio bárbaro, pues. Y toda esta extensión geográfica corresponde muy aproximadamente al Parque Nacional de Yasuní. En este gran territorio ocupado por selva y ríos es donde han vivido los huaoranis, los aucas.

Sigue leyendo

CRÓNICA DE ECUADOR V. SELVA

La selva es una casa sin puertas ni ventanas, una casa destartalada bajo un techo construido con una red irregular, delicada y tosca, que a veces oprime y otras angustia. La selva es un lugar extraño  donde el camino recto es circular y caminar en círculo es seguir la línea recta. La selva es el terror y el paraíso, una bella pesadilla, un oscuro sueño, la herencia despiadada de una eternidad perdida, lo irreal, lo más extraño, el ser y la nada, un agujero negro, un laberinto complejo y sin salida.

Sigue leyendo

CRÓNICA DE ECUADOR IV. MISIÓN CAPUCHINA

A Guzmán, a Teo, a Eugenio, a Manuel.

La Misión Capuchina es un pequeño grupo de casas de las que varias están destinadas a servicios y una de ellas a vivienda. Vivimos allí, nos acogen con calurosa hospitalidad y cariño los Sacerdotes  Capuchinos, Teo y Eugenio; el Hermano Capuchino Manuel, y nuestro viejo amigo el Hermano Franciscano Guzmán. La casa es amplia, humildemente acogedora, con una densa historia reciente, llena de recuerdos de las  personas  que aquí plantaron su fe, su espíritu y sus convicciones.

            Aquí, alguno, entregó su vida bruscamente, otros lo van haciendo poco a poco.

Sigue leyendo

CRONICA DE ECUADOR III. EL HOSPITAL FRANKLIN TELLO

La asistencia sanitaria pública es, junto con la educación, uno de los tesoros que nuestra sociedad tiene y que estamos obligados a defender como sea de los botarates que quieren destruirlas. Antonio Muñoz Molina escribía recientemente un excelente artículo (Una tragedia americana, El País. 14 de diciembre de 2025) en el que, tras unas consideraciones previas sobre las dificultades de las personas norteamericanas con escasos recursos, aludía a los sistemas sanitarios en EEUU. Tras describir la penosa situación de muchos ciudadanos que no podían pagar un seguro médico en condiciones, seguros privados para los que «…la cura preventiva de una diabetes deja menos margen de beneficio a la aseguradora que una amputación…» o «… la compañía de seguros Anthem Blue Cross Blue Shield se ha hecho célebre por un algoritmo que determina el tiempo máximo de anestesia en una operación que queda cubierto por el seguro…», advierte que en esta era de feroz neoliberalismo tenemos la amenaza de invasión de estas políticas.  En las palabras finales segura que « No quiero que en mi país haya gente que sufra y muera para que se enriquezcan más los que ya tienen todo».

Sigue leyendo

CRÓNICA DE ECUADOR II. NUEVO ROCAFUERTE

        

         Hoy es domingo, un día de adaptación al paisaje y al calor. Salimos de España con frío y aquí hay sol ardiente y mucha humedad; en conclusión, un horno de vapor. Vivimos en la Misión Capuchina, de la que hablaremos más adelante porque la vida allí y sus historias tienen mucho interés, a cinco minutos del centro geográfico de Nuevo Rocafuerte. Después de tan largo viaje me pregunto quién decidió, por qué situaron un pueblo aquí, en un lugar tan agreste, tan alejado. Es una duda similar a la que tuve cuando visitamos Ushuaia: quién tuvo el empeño de construir viviendas en lugares tan extremos, tan remotos, en cierto modo poco habitables. En este caso y en el de la ciudad argentina las causas son bastante similares. La Historia lo cuenta.

Sigue leyendo

CRONICA DE ECUADOR I: NAVEGANDO POR EL NAPO

La lancha va por el centro del cauce y allá, al fondo, entre la oscuridad creciente se ven alineadas las luces del malecón de Nuevo Rocafuerte. El ayudante del piloto las señala y volviéndose a nosotros con rostro alegre dice algo así como «¡Llegamos!». Miro asombrado una especie de masa grisácea, sin límites, opaca, que avanza por el fondo del paisaje y engulle la visión de todo lo que tenemos por delante. En cuestión de segundos nos envuelve una lluvia inmensa, con un ruido ensordecedor y una violencia extrema. Son auténticos disparos de millones de proyectiles de agua, gotas de grueso calibre impactando sobre el río, sobre el bosque, sobre el casco de la lancha. El ayudante corre a bajar las lonas enrolladas sobre la parte superior de los ventanales. Aún así el agua entra por todos los rincones.

Sigue leyendo

BANGKOK

Hace muchos años yo estaba en la orilla del Ganges, en el ghat de Manikarnika de Benarés, dejando en las aguas sagradas una pequeña lamparilla flotante, pidiendo a los dioses felicidad y protección para todas las personas a las que había hecho daño. Era una noche extremadamente húmeda y calurosa. A mi lado dos mendigos se despiojaban, una vaca soltaba un estrepitoso y prolongado chorro de orina y varios sacerdotes con la frente marcada con el tilak de Shiva celebraban una ceremonia con fuego en la orilla del río sagrado. No era el único, mi lámpara navegaba río adentro junto con otras muchas más formando un grupo de diminutos puntos luminosos en la oscuridad de la noche y yo sumergía mi espíritu en las aguas de mi arrepentimiento en aquella sincera petición de perdón.

Sigue leyendo