La lancha va por el centro del cauce y allá, al fondo, entre la oscuridad creciente se ven alineadas las luces del malecón de Nuevo Rocafuerte. El ayudante del piloto las señala y volviéndose a nosotros con rostro alegre dice algo así como «¡Llegamos!». Miro asombrado una especie de masa grisácea, sin límites, opaca, que avanza por el fondo del paisaje y engulle la visión de todo lo que tenemos por delante. En cuestión de segundos nos envuelve una lluvia inmensa, con un ruido ensordecedor y una violencia extrema. Son auténticos disparos de millones de proyectiles de agua, gotas de grueso calibre impactando sobre el río, sobre el bosque, sobre el casco de la lancha. El ayudante corre a bajar las lonas enrolladas sobre la parte superior de los ventanales. Aún así el agua entra por todos los rincones.
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BANGKOK
Hace muchos años yo estaba en la orilla del Ganges, en el ghat de Manikarnika de Benarés, dejando en las aguas sagradas una pequeña lamparilla flotante, pidiendo a los dioses felicidad y protección para todas las personas a las que había hecho daño. Era una noche extremadamente húmeda y calurosa. A mi lado dos mendigos se despiojaban, una vaca soltaba un estrepitoso y prolongado chorro de orina y varios sacerdotes con la frente marcada con el tilak de Shiva celebraban una ceremonia con fuego en la orilla del río sagrado. No era el único, mi lámpara navegaba río adentro junto con otras muchas más formando un grupo de diminutos puntos luminosos en la oscuridad de la noche y yo sumergía mi espíritu en las aguas de mi arrepentimiento en aquella sincera petición de perdón.
Sigue leyendoLA MEMORIA DEL NÓMADA: GUATEMALA
Enfundado en un rudimentario chaleco salvavidas, con una linterna frontal en la cabeza, encaramado sobre un neumático circular con un tejido plástico rasposo como asiento, comienzo a flotar sobre las aguas terrosas, ha llovido mucho en los últimos días, del río Candelaria que se introduce en la gruta Venado Seco. La cueva es muy grande, sinuosa, con alguna abertura natural que ilumina débilmente pequeñas partes del trayecto estando en oscuridad completa el resto. Los guías son dos muchachos muy jóvenes que antes de comenzar nos indican que uno se irá delante y otro cerrará la marcha. Pero la corriente del río va dispersando el pequeño grupo que inicialmente asumimos obedientes el compromiso del orden y en un par de centenares de metros la completa oscuridad se llena de pequeños puntos de luz que vagan errantes por el interior de la gruta. Risas, gritos, chapoteos…tardaremos horas en alcanzar la salida disfrutando de una divertida experiencia.
Sigue leyendoLA MEMORIA DEL NÓMADA. TSUKIJI: EL MAYOR MERCADO DE PESCADO DEL MUNDO
Llegué a Tokio al atardecer, después de ver el monte Fuji en en el horizonte del paisaje, y confieso que sentí cierto agobio al entrar en esta grandísima ciudad en la que viven apelmazados más de 12 millones de personas. Al otro lado de la ventana aparecían grandes avenidas, calles lineales, espacios verdes, vehículos circulando en calzadas de aspecto futurista, situadas a varios niveles unas sobre las otras, y edificios apiñados con aspecto de enormes colmenas.
Sigue leyendoLA MEMORIA DEL NÓMADA: EL BOSQUE DE BAMBÚ DE SAGANO, DONDE EL VIENTO HABLA.
Cientos, miles de troncos de bambú, chocando entre sí, agitados por el viento, producen una canción de sonidos huecos. Arriba, muy arriba, los penachos verdes, las hojas encumbradas a más de veinte metros de altura, ponen otras notas musicales a la sinfonía. El sonido es tan especial que figura entre los «cien sonidos a preservar en Japón» Es el sonido del bosque de bambú de Sagano, en Arashiyama, muy cerca de Kyoto.
Sigue leyendoLA MEMORIA DEL NOMADA: JAPONESES
Sólo hay que mirar un mapamundi, un globo terráqueo, para ver lo alejado que está Japón de España. Por la derecha, por la izquierda, por arriba o por abajo…por donde quiera que se mire se comprueba que es cierta la letra de la canción «Japón» de los divertidos «No me pises que llevo chanclas»: El Japón, mira que está lejos Japón…
Estando tan alejados, con un origen y una historia tan diferente a la nuestra, el choque vivencial y cultural se supone que es importante tras la inmersión en esta sociedad, tan distinta en muchas cosas pero sorprendentemente cercana en otras.
Sigue leyendoLA MEMORIA DEL NÓMADA: BIRMANIA (y IV)
«Ningún hombre es tan tonto para desear la guerra y no la paz, porque en la paz los hijos llevan a sus padres a la tumba y en la guerra son los padres quienes llevan a sus hijos a la tumba»
Herodoto
El pueblo birmano está contento. Las elecciones han sido ganadas por el LND, la Liga Nacional para la Democracia, con Aung San Suu Kyi como cabeza visible, «La Dama» como es conocida por aquí.Sin embargo, una cuarta parte de los escaños del parlamento están reservados por la constitución para los militares, ellos la redactaron, y no puede ser presidente de la nación cualquier birmano que esté casado con un extranjero o que tenga hijos nacidos en otro país. La Dama estuvo casada, enviudó, con un británico y tiene dos hijos de la misma nacionalidad.
Sigue leyendoLA MEMORIA DEL NÓMADA: BIRMANIA (III)
«Nuestro destino de viaje nunca es un lugar sino una nueva forma de ver las cosas»
Henri Miller
Hay un momento en los viajes en el que las amarras que te sujetan al origen se rompen, se diluyen, y entonces el viajero se sumerge en una nueva realidad, como si viviera en un mundo paralelo oscureciendo, dejando dormido el otro. El pasado queda suspendido en el aire, sólo el presente, el nuevo presente, existe. Ese es el momento clave, cuando el viaje se convierte en la única realidad del viajero y eso lo diferencia de las vivencias del visitante, del turista.
Sigue leyendoLA MEMORIA DEL NÓMADA: BIRMANIA (II)
«No vaciles nunca en irte lejos, más allá de todos los mares, de todas las fronteras, de todos los países, de todas las creencias»
Amin Maaluf
Me gusta más el término «Birmania» que el de Myanmar. El primero está anclado a mi niñez cuando devoraba los comics, les llamábamos entonces «tebeos», de «Hazañas Bélicas». De vez en cuando los intrépidos soldados, mal afeitados, con el eterno cigarrillo colgado de los labios que no se quitaban ni siquiera cuando caían heridos, situaban sus acciones victoriosas por las junglas de Birmania persiguiendo, o siendo acosados, por los pérfidos japoneses.

LA MEMORIA DEL NÓMADA: BIRMANIA (I)
«Viajar te deja sin palabras y después te convierte en un narrador de historias»
Ibn Battuta
Es agradable caminar descalzo sobre las limpias losas del recinto, disfrutando de la paz que se respira en este lugar. Los colores dorados y blancos predominan en todas las estructuras casi laberínticas que componen el centro sagrado. Está cayendo la tarde y los tonos cromáticos van cambiando según la incidencia del sol. La pequeña monja de cabeza rapada y túnica blanca sigue con sus rezos envuelta en el humo azulado de sus varillas de incienso. Junto a ella, una mujer joven de rodillas, encogido su cuerpo en el suelo. Pasan grupos de monjes de cabezas afeitadas y túnicas naranjas.
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