He aparcado mi vehículo a la sombra de unos árboles esperando mi turno para cruzar el Ebro en el Pas de la Barca, por un transbordador al que se accede desde la carretera C12, Rasquera-Ginestar (Tarragona) y que permite atravesar el río para llegar a Miravet.
El paso es lento, dos-tres coches por trayecto, y la placidez del día invita a disfrutar del paisaje. Aquí el Ebro es un río tranquilo, con buen caudal de aguas razonablemente transparentes en las que veo algún pez nadando tranquilo. Hay una tupida vegetación en las dos orillas. Día de verano con sol y calor.
Sigue leyendo