EL DIARIO DE MAQROLL: ABRAZAR A UN ÁRBOL

A Mamen

Por motivos que no importan ni aquí vienen al caso dejé de ir a una casa en un bello pueblo pirenáico. No era mía pero allí pasé muchos años.

Tenía un pequeño jardín, un espacio verde que yo cuidaba con dedicación y placer, en el que habían plantado cinco árboles: dos tuyas doradas, dos olmos y un gran abeto.

Durante todo ese tiempo en el que mi vida Sigue leyendo

EL DIARIO DE MAQROLL: MARCHÉ À LA BROCANTE

Paso la mañana rodeado de ruina, de escombros vitales, de restos de naufragios, de apéndices rotos, de recuerdos quebrados. Cientos, miles de fragmentos que como la estela cósmica de un cometa han ido dejando a su paso innumerables vidas y han quedado desperdigados, aislados, flotando en la nada. Soy un voyeur

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