ARMENIA: MONTAÑAS Y MONASTERIOS ENTRE EL GENOCIDIO Y LA DIÁSPORA

Es sumamente difícil ver con nitidez el monte Ararat, estos días el cielo está cubierto y sólo se distingue su silueta entre una bruma pesada que difumina la cima. No hay manera de hacer esa foto prevista del monasterio Khor Virap con la montaña sagrada como fondo. A unos pocos centenares de metros del monasterio está la alambrada y el corredor que marca la frontera con Turquía que impide la comunicación entre estos dos países desde hace muchos años.

          El monte Ararat, 5137 m, según el Génesis el lugar donde se posó el Arca de Noé tras el Diluvio Universal, es el símbolo nacional indiscutible de Armenia; está ahora en territorio turco a raíz de tratados fronterizos entre Turquía y la Unión Soviética en 1921, resultado final de guerras y acuerdos firmados bajo presión.

          Khor Virap es un lugar sagrado para la iglesia Apostólica Armenia, relacionado íntimamente con la figura esencial del antiguo cristianismo armenio, «Gregorio El Iluminador»

MONASTERIO DE KHOR VIRAP Y PRONTERA TURCA.
MONASTERIO DE KHOR VIRAP.

          Gregorio, nació en el año 257, en una familia de nobles partos. Su padre asesinó al rey armenio y por ello tuvieron que huir refugiándose en Capadocia. Educado en el cristianismo, Gregorio, entró posteriormente al servicio del rey pagano Tiridates III que cuando descubrió su cristianismo lo encarceló en un profundo pozo durante trece años. El rey enfermó y Gregorio fue liberado. Este hecho curó al rey que, agradecido, se convirtió al cristianismo. Ordenado obispo, Gregorio, se convirtió en el primer jefe de la Iglesia Armenia; el país fue oficialmente cristiano en el año 301.

          El monasterio se construyó en el año 642 sobre el pozo en el que estuvo encarcelado Gregorio. Más tarde, en 1662, se construyó la iglesia. Se puede bajar al foso a través de un angosto conducto vertical; a seis metros de profundidad se llega a una habitación de unos cuatro metros de lado en la que se supone que permaneció el Patrón de Armenia durante trece años.  

          En la cima de la colina en la que se alza el monasterio Khor Virap un anciano pobremente vestido pide limosna a los visitantes. A pesar de la impermeabilidad idiomática pronuncia dos palabras: Ngorno Karabaj, acompañadas de su dedo índice señalando su pecho. Alude a su pertenecía a los miles de armenios que tras los conflictos bélicos por esa zona objeto de disputa con la nación vecina, Azerbaiján, protagonizaron un éxodo masivo una vez que los azeríes tomaran la región en 2023. Muchos de ellos llegaron a Armenia con lo puesto y, sea verdad o se emplee como recurso, la mendicidad intenta así justificar la indigencia.

          Turquía en el oeste junto con la región autónoma azerí de Nakhijevan y Azerbaijan en el este, dos lados en los que las fronteras están herméticamente cerradas. Armenia sólo tiene fronteras abiertas con Irán, al sur, y Georgia, al norte.

          El territorio armenio quedó dividido en el s. XVI entre el Imperio Otomano, la zona occidental, y la Persia Saváfida, Armenia oriental que fue luego anexionada por Rusia en 1818.

          El sultán otomano Abdul Hamid II, entre 1894 y 1896, asesinó a unos 200000 a 300000 armenios. Con el objetivo de conseguir un estado turco homogéneo, el movimiento de los Jóvenes Turcos lo apeó del poder el 24 de julio de 1908. Posteriormente  el 24 de abril de 1915, el «domingo rojo»,  las autoridades detuvieron a más de dos centenares de intelectuales armenios, los trasladaron a Ankara y los asesinaron. Fue el inicio de la matanza y deportación forzosa de la población armenia, sobre todo los residentes en Anatolia, que se ha cifrado entre los 650000 y los dos millones de personas. Ocurrió entre 1915 y 1923. Las minorías asiria y griega fueron también incluidas. No sólo perdieron la vida, en 1930 todas las propiedades de los armenios habían sido confiscadas.

          Cada 24 de abril los armenios conmemoran los asesinatos que Turquía nunca ha reconocido como «genocidio». Para ellos los crímenes no fueron parte de una política de exterminio sino consecuencia de la I Guerra Mundial.

MEMORIAL GENOCIDIO ARMENIO, IGLESIA DE VANK, ISFAHAN, IRÁN.

          En 2007, 53 premios Nobel firmaron un documento en el que reafirmaban la conclusión de que los asesinatos de armenios en esos años constituían genocidio. Muchas naciones no dudan en calificarlo así. En Turquía es una cuestión muy delicada de tratar; asegurar que aquellos hechos fueron «genocidio» puede acarrear la posibilidad de ser sancionado, entre seis meses a tres años de cárcel, por vulnerar el artículo 301 de código penal que defiende la identidad nacional turca. En virtud de ese artículo, el Nobel Orhan Pamuk fue procesado, aunque posteriormente se archivó el proceso, y el periodista de origen armenio Hrant Dink sometido a juicio en 2005 fue asesinado por un nacionalista radical turco en 2007. Hay mucha reserva entre los turcos para comentar todo esto con un extranjero, para ellos no es una conversación cómoda.

          No solamente las agresiones a los armenios se dieron entre 1915 y 1923, el 6 y 7 de septiembre de 1955, tras la falsa noticia de un atentado a la casa natal de Atatürk en Salónica, como consecuencia de un pogromo instigado por el gobierno de la época, militares y miembros del Partido Demócrata Turco, hubo revueltas contra las minorías armenia, griega y judía en Estambul. Se destruyeron iglesias, se asesinaron sacerdotes, hubo saqueos en comercios, negocios, escuelas y casas, incendios y violaciones de mujeres griegas y armenias. Se estima que fueron destruidos 4000 hogares y 1000 comercios. 

          Desde 1993 la frontera turca con Armenia está herméticamente cerrada, tanto por el antecedente del genocidio como por los conflictos con Azerbaiján, aliado turco.

FRONTERA CON TURQUÍA JUNTO A MONASTERIO DE KHOR VIRAP

          En una colina muy próxima a Erevan se encuentra el Complejo Memorial Tsitsernakaberd, el monumento oficial dedicado a las víctimas del Genocidio Armenio. Hay una llama eterna, un obelisco de 44 metros de altura que simboliza la supervivencia armenia,  doce pilares de basalto que representan las provincias perdidas y un museo subterráneo.

          En realidad existen dos Armenias, la geográficamente establecida en esta región del Cáucaso en donde viven 3,5 millones de personas, y la flotante, la Armenia  de la diáspora existente entre los diez millones de armenios repartidos por todo el mundo. Posiblemente tantos años de sufrimiento colectivo les ha hecho sentirse integrados en una familia común y ser fieles depositarios de su cultura. Su país es su hogar, un proverbio armenio dice que «la puerta de la casa es la frontera» Allá donde existe un armenio está su país y consecuentes con su patriotismo, viven intensamente su nacionalidad allá donde estén, incluso las ayudas económicas a su país son muy importantes.

          Uno de los armenios más querido por la población es Charles Aznavour. Lo veo en una fotografía en la que aparece jugando a la petanca junto a Edith Piaf, decorando la pared de un restaurante en Erevan; también en un billete de 100 Dram. Y me señalan su casa, una gran mansión que donó a la municipalidad de Erevan, en la Plaza de la Cascada, en el centro de la ciudad.

          Ereván es una de las ciudades más antiguas del mundo, se fundó en el 782 AC. Es ahora una ciudad apacible, moderna, con muchas zonas verdes, fuentes, amplias avenidas, edificios con diseños vanguardistas. Con numerosas muestras de arte en la calle, en la plaza de la Cascada hay varias esculturas de Botero. Si Estambul estaba lleno de gatos callejeros bien cuidados, aquí son los perros los que habitan los jardines, bien alimentados y tutelados por el gobierno de la ciudad. Al atardecer los bulevares, los cafés, se llenan de una vibrante vida callejera.

          El idioma es muy complejo, así como su escritura. Armenia tiene un alfabeto propio creado por el monje Mesrop Mashtots que en el año 405-435 DC tradujo a él la Biblia. El museo de Madenatarán, contiene un tesoro documental: 17 mil manuscritos y 300 mil documentos antiguos. Junto a la puerta de entrada hay una escultura gigantesca: es el monje Mesrop.

          A pocos kilómetros de Ereván está el «Vaticano» armenio, la Catedral de Echmiadzin, sede de la Iglesia Apostólica Armenia. Fundada en 303 por Gregorio es la catedral más antigua del mundo en un uso continuo aunque en la época soviética, durante las purgas de Stalin, fue cerrada en 1938 y abierta tras la segunda guerra mundial como museo histórico, tolerando un culto discreto. A partir de 1955 se negoció con Moscú su funcionamiento religioso, incluso la reapertura del seminario que hay en el complejo religioso. La Iglesia Apostólica Armenia se estableció como institución independiente y preservó la lengua y el nacionalismo a través de los siglos.

CATEDRAL DE ECHMIADZIN
PIEZA DEL MUSEO DE LA CATEDRAL DE ECHMIADZIN

          Junto a la catedral hay muchas «jachkars», estelas cristianas medievales realizadas en toba volcánica o en basalto, inscritas en al Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO. En su cara presentan cruces talladas con motivos geométricos, vegetales o figuras de santos.

GRAN JACHKAR, CATEDRAL DE ECHMIADZIN

          Más allá de la modernidad de Erevan los pueblos se sumergen en tiempos pasados. Pequeñas comunidades, granjas, terrenos de cultivo, montes yermos improductivos.

          En la época de Catalina II y otros zares, un grupo religioso disidente de la Iglesia Ortodoxa rusa  fue expulsado y perseguido. Se establecieron en comunidades por el norte de Armenia. Son los «molokanes». Surgieron en Rusia, en el s. XVIII. Tienen una visión religiosa especial: su relación con dios es directa, sin iconos o imágenes, sin sacerdotes intermediarios. Forman comunidades en asentamientos en donde conservan su identidad y costumbres. Se dedican a una vida sencilla dedicada al cultivo de sus huertos y cuidado de sus animales.   

     

MIJAIL, MOLOKAN.

          La expresión de esa religiosidad arcaica se centra en los monasterios. Desperdigados por las montañas, algunos en lugares orográficamente espectaculares, son testigos de ese cristianismo primigenio arraigado fuertemente en el alma armenia. Sólidas construcciones de piedra, silencio y oscuridad en el interior apenas mitigada por la luz amarillenta de delgadas velas encendidas, tumbas en el suelo, multitud de inscripciones en las paredes, «jachkars», pequeños cementerios…Muchos de ellos forman parte de la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.   

  

          En el centro de Armenia está el monasterio de Gerhard inicialmente construido en el s. IV por Gregorio el Iluminador y finalizado el XIII. Muy arriba, en las paredes montañosas que rodean el complejo religioso, varias cruces metálicas clavadas en las rocas brillan al sol del atardecer. El monasterio está tallado en la roca, en su interior hay un manantial considerado sagrado y multitud de cruces e inscripciones, algunas datadas en 1160, llenan las paredes.

          El monasterio de Sevanavank está en las orillas del lago alpino más grande del mundo, el Seván, situado en el este, cerca de la frontera con Azerbaiján. A partir de allí, hacia el norte, los montes se cubren de bosques y desde la carretera se ven numerosos esqueletos industriales, fábricas en ruinas, residuos de la industrialización soviética que un día abandonó Armenia por la desaparición de la URSS.

          Tras la I Guerra Mundial hubo un pequeño espacio de independencia, 1918-1920, para la República Democrática de Armenia que finalizó en 1922 cuando quedó integrada en la URSS como la República Socialista Soviética de Armenia. Ventajas e inconvenientes,  vivió una fuerte industrialización y, también, una época represiva dominada por las purgas de Stalin y una pérdida de la autonomía nacional.

          Todo se derrumbó en 1991, el 21 de septiembre dejó de pertenecer a una URSS en descomposición. Se acabaron la dependencia soviética, la represión y las industrias rusas. Los armenios ganaron libertad, autogobierno y perdieron progreso industrial.

          Camino del norte, hacia la frontera con Georgia, entre montañas rocosas de tonos rojizos, valles profundos y altas cimas, el monasterio de Noravank, s. XII, muestra una insólita belleza. También adyacente a un profundo valle el Monasterio de Haghpat, finales del s. X, se sitúa sobre un paisaje espectacular, en el borde de un profundo valle.

          Desde sus orígenes hasta la actualidad  Armenia no ha disfrutado de un periodo de tranquila prosperidad. Un poco antes de liberarse de la URSS, en 1988, sufrió un terremoto (Magnitud 7) en la región de Lori que ocasionó la muerte de 25000 personas. Tras la salida de la URSS comenzaron los conflictos con Azerbaiján en su disputa por la región autónoma. Además de los muertos y heridos en los sucesivos conflictos bélicos existe un número no determinado de prisioneros; unos cuantos reconocidos y relacionados con altos mandos, presidentes y ministros armenios de Ngorno Karabaj, otros, prisioneros de guerra y civiles, de los que se desconoce su situación e incluso sus nombres.

          La esperanza de un tiempo de estable prosperidad llegó a través de la llamada «revolución de terciopelo» en 2018 cuando alcanzó la presidencia armenia Nikol Pashinián un político demócrata, símbolo de la anticorrupción. En 2023 fue el último conflicto con Azerbaiján firmando después un tratado de paz.

          Los 3,5 millones de habitantes disfrutan en la actualidad de una nación en paz, con buen crecimiento económico (9% en 2025) y una tendencia al progreso y desarrollo democrático. Siguen cerradas las fronteras con Turquía y Azerbaiján, abiertas las de Irán al sur y Georgia al norte.

          Ahora, esperanzados y, a la vez, recelosos por toda su historia, los armenios se preguntan ¿por dónde nos invadirán?

© Texto y Fotografías (Salvo Museo del Genocidio), CHUAN ORÚS 2026

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