HÜZÜM EN ESTAMBUL

«Todos los demás placeres son vanos. Ninguno es tan dulce como la melancolía»

Robert Burton

El avión comienza sus maniobras de aproximación al aeropuerto «Atatürk» de Estambul. En mi ventanilla aparece el límite del Mar Negro y la entrada del Bósforo. Numerosos barcos se acumulan en ese embudo marino esperando las órdenes de paso hacia el gran puerto turco. El mar sube y baja, desaparece y cambia por la imagen del cielo según los virajes del avión.

         El vuelo ha partido de Kaiseri, la antigua Cesárea de la región turca de Capadocia, en el centro de Anatolia,  donde he pasado unos días apacibles contemplando esas formaciones geológicas tan extrañas como espectaculares; las innumerables estructuras de aspecto fálico, viviendas agujereadas en las rocas como si un ejército de carcomas hubiera tomado posesión de ese mundo, ciudades inmensas horadadas en el subsuelo, en un diseño similar a hormigueros gigantescos destinados al refugio de personas y animales, como escondite del peligro que suponía la invasión de  tribus enemigas.

Sigue leyendo