LUCIANO GRACIA BAILO

 

 

Anoche, harto ya del trabajo y del sonsonete constante de la abdicación real, de ese paso de balón de padre a hijo para seguir indefinidamente este partido sin árbitros ni adversarios, me refugié en el silencio de mi refugio mientras los demás dormían. Necesitaba encontrar un poco de paz y opté por leer poesía. Dejé que el azar guiase mi mano y sentí que la emoción me llenaba  Sigue leyendo