LA MESA DEL CAFE

A Marité, in memóriam

A cierta edad, un poco más allá de la juventud y un poco lejos de la vejez, es frecuente el menudeo de visitas al cementerio. Los mayores comienzan a abandonarnos, de vez en cuando hay alguien de nuestra edad que sucumbe y en dramáticas ocasiones es una persona joven a la que de la muerte le sorprende de forma más o menos traicionera. En cualquier caso para los que rozamos los 60 va siendo habitual el fallecimiento de algún allegado.

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