CRONICA DE ECUADOR III. EL HOSPITAL FRANKLIN TELLO

La asistencia sanitaria pública es, junto con la educación, uno de los tesoros que nuestra sociedad tiene y que estamos obligados a defender como sea de los botarates que quieren destruirlas. Antonio Muñoz Molina escribía recientemente un excelente artículo (Una tragedia americana, El País. 14 de diciembre de 2025) en el que, tras unas consideraciones previas sobre las dificultades de las personas norteamericanas con escasos recursos, aludía a los sistemas sanitarios en EEUU. Tras describir la penosa situación de muchos ciudadanos que no podían pagar un seguro médico en condiciones, seguros privados para los que «…la cura preventiva de una diabetes deja menos margen de beneficio a la aseguradora que una amputación…» o «… la compañía de seguros Anthem Blue Cross Blue Shield se ha hecho célebre por un algoritmo que determina el tiempo máximo de anestesia en una operación que queda cubierto por el seguro…», advierte que en esta era de feroz neoliberalismo tenemos la amenaza de invasión de estas políticas.  En las palabras finales segura que « No quiero que en mi país haya gente que sufra y muera para que se enriquezcan más los que ya tienen todo».

         Hace muy pocos días atendimos en un supermercado a una señora mayor que se había desmayado. En menos de un minuto, además de nuestra casual presencia, aparecieron dos policías locales, el servicio de urgencias se puso en camino y se localizó a los familiares. La señora en cuestión estaba, y me consta que ahora está, bien y a sus 90 años tuvo la suerte de vivir en este país solidario y de poder ser cuidada sin que ninguna estructura social lo cuestionase; el escándalo hubiera saltado por lo contrario,  si no se la hubiera atendido. Es posible que en otro país la decisión hubiera dependido de su afiliación o no a un caro seguro sanitario. Los viajeros lo sabemos bien, al precio del viaje y todo lo demás añadimos el mejor seguro posible, y si el destino es lejano, fuera de nuestras sociedades privilegiadas, que incluya repatriación en avión medicalizado.

         A pesar de los pesares gozamos de una sanidad (dispositivos, estructura social y profesionales) envidiable. Desearía poder acompañar a todo el que piensa lo contrario a un viaje por muchos países que conozco, no solamente de los considerados con poco desarrollo, para que comparase.

         En esta zona los recursos sanitarios son muy escasos. El único lugar que puede ofrecer una atención sanitaria integral es el Hospital Franklin Tello de Nuevo Rocafuerte. En las inmediaciones, en la pequeña población de Tiputini a 45 minutos por lancha,  existe un Centro de Salud muy básico que funciona de lunes a viernes de 8.00 a 17.00 horas con sólo dos camas de observación. Tampoco hacia el sector peruano inmediato hay recursos sanitarios significativos. El más cercano es el Centro de Salud de Cabo Pantoja, muy precario y a 45 minutos de navegación fluvial, y el Hospital de Santa Clotilde a 8 horas de acceso por el río.

         La frontera es permeable y no  existe dificultad alguna para que los pacientes peruanos sean atendidos en el Hospital F. Tello; la única salvedad es la diferencia en las prestaciones que cada uno de los gobiernos establece para sus ciudadanos. Por ejemplo, los medicamentos dispensados son gratuitos para los ecuatorianos pero no así para los peruanos.

         Todo lo que no pueda resolverse en el Hospital F. Tello ha de ser remitido al centro de referencia, el Hospital Francisco de Orellana en El Coca y siempre por vía fluvial. En casos de derivación urgente disponen de una lancha ambulancia. La evacuación por medios aéreos (helicóptero o hidroavión), son totalmente anecdóticos pero posibles.

        

ALBERTO MANQUERIAPA, CHAMÁN AMAZÓNICO

(Foto Selvas Amazónicas)

Existe una gran tradición, la mayoría de las poblaciones son de origen indígena, en la utilización de los «yáchak», los chamanes. Las personas que enferman en las comunidades son llevados a ellos para recibir sus  tratamientos. Algunos manejan con soltura los rituales y las drogas amazónicas, saben sus límites de competencia y son capaces de indicar al enfermo que debe ser visto en el Hospital. Los «yáchak» competentes suelen ser la continuidad de una saga familiar. Aprenden de sus antecesores y pasan un tiempo prolongado, 1-2 años, aislados en la selva,

conociendo y probando las plantas y sus derivados, estableciendo conexión con ese mundo paralelo, supraconsciente, en el que viven los dioses y los espíritus como Yebá Bëló (Ser supremo), Omama y Yoí (dios creador y contraparte maligna), Pachamama (la madre tierra), la Sachamama (la madre selva), Boiúna (la gran serpiente), Mapinguari (espíritu protector de la selva), entre otros. Además de plantas medicinales y determinados rituales, manejan la ayahuasca o yagé (según la región tiene nombres diferentes), una droga alucinógena obtenida a través de dos plantas, la enredadera de ayahuasca (Banisteriopsis caapi) y un matorral llamado chacruna (Psychotria viridis). El líquido de la cocción de estas plantas, en cantidades y proporciones que cada chamán conoce, permite al «yáchak» entrar en trance, acceder a un nivel de conciencia superior, ver, escuchar, adivinar, conocer…hechos y circunstancias ocultos para el resto de las personas.     Alberto Manqueriapa, chamán amazónico,  afirma que « La medicina tradicional y la moderna deben ir de la mano, no debemos decir “yo soy mejor” porque en nuestra cultura no existe la palabra “yo” sino el “nosotros”. Usted es importante, él es importante, todos somos importantes, de acuerdo a nuestro medio donde vivimos. Por eso en mi cultura no existe el “yo” sino el “nosotros”». Hay cuestiones que los extraños no podemos comprender al no estar integrados en la cosmovisión de este universo tan diferente al nuestro. Determinadas soluciones funcionan aquí, para ellos, aunque no se lleguen a entender. 

         También es frecuente que tras  la consulta en el Hospital sean sometidos al criterio del chamán. En nuestra estancia en el Hospital vimos a un niño con una fractura desplazada de cúbito y radio en la que estaba indicada la intervención quirúrgica. Se acordó, hay un buen protocolo, con el traumatólogo del Hospital de El Coca la derivación inmediata sin coste alguno para la familia, pero ésta lo llevó al chamán de la comunidad que se dedicó a succionar, para extraer el mal, la zona de la fractura. El niño, que sepamos, ya no llegó al traumatólogo.

         El Hospital F. Tello ( http://hospitalfranklintello.com/) sorprende al visitante tanto por su estructura física como por instalaciones, prestaciones, limpieza y organización teniendo en cuenta la zona geográfica donde se sitúa. El centro sanitario es propiedad de la Iglesia Católica (Vicariato Apostólico de Aguarico)  y el estado ecuatoriano, el Ministerio de Salud Pública,  participa mediante convenios en la financiación de algún material y de parte del personal.

         Realiza labor asistencial  y también docente. En el año 2006  se firmó un convenio con la UTE (Universidad Tecnológica Equinoccial (www.ute.edu.ec), una de las universidades privadas más prestigiosas del país, fundada en 1971) para que estudiantes de medicina de último año pasaran un mes en el HFT, convivimos con tres de ellos (Carolina, Martina y Rafael, auténticas promesas de estupendos profesionales) en nuestra estancia, y que médicos egresados realizasen su año obligatorio de ejercicio en medio rural (Medicatura Rural) en el HFT. También ha establecido un convenio de colaboración docente, pendiente de poner en práctica, con la Universidad Juan Carlos I de Madrid para estudiantes de enfermería. Dispone de una residencia para acogida de visitantes, estudiantes, personal sanitario colaborador o investigadores de varias disciplinas globalmente relacionadas con ciencias de la naturaleza y afines que acuden allí a realizar algún trabajo.

EL DR AMÚNARRIZ ATENDIENDO A UN PACIENTE EN PLENA SELVA (Tomado de su libro «La Aventura de Vivir»)

         El hospital ya existía a principios del siglo XX como un pequeño y destartalado centro de salud. En 1965 los representantes civiles del Cantón de Aguarico solicitaron a la Prefectura Apostólica, su representante era Mons. Alejandro Labaka de quien habrá que hablar más adelante, que fuera la Misión Capuchina presente en Nuevo Rocafuerte quien lo dirigiera y gestionase. Ya entonces tenía el mismo nombre, Hospital Franklin Tello, en memoria de un famoso médico ecuatoriano. Fueron tres religiosas franciscanas de la Congregación de Santa Ana, todas ellas enfermeras, las que se desplazaron desde Zaragoza para hacerse cargo de ese centro de salud, iniciando así una transformación eficaz para el cuidado de los pacientes de la zona. Valientes mujeres, trabajaron en absoluta soledad sin médicos en los que apoyarse, hasta que mayo de 1971, el sacerdote capuchino y médico español, Manuel Amúnarriz Urrutia, llegó al Hospital Franklin Tello. No lo dejaría hasta octubre de 1994.

         Tras unos años en España volvió a Ecuador en 2006, encontrando un importante deterioro del hospital en su ausencia. A base de un trabajo intenso y constante retornó el Hospital a una excelente situación.

         En esta nueva fase permanece hasta noviembre de 2011 en el que cumple 80 años y regresa a España. Tras varias vicisitudes, búsquedas y azares, en enero de 2017 se incorpora el Dr. Bernabéu que, otra vez, encuentra el hospital en muy mal estado. Como ya había ocurrido anteriormente las sucesivas direcciones médicas que sucedieron al Dr Amúnarriz no habían sido lo suficientemente eficaces en la gestión y desarrollo del Hospital.        

GUZMAN BERNABEU

Manuel Amúnarriz, en su libro «La aventura de vivir» dice:

       Un encuentro aparentemente fortuito como el que se dio entre Guzmán y yo mismo ha puesto en marcha una revitalización del hospital que se encontraba seriamente afectado tras mi salida a fines de 2011.Parece que el aparente azar de los encuentro humanos está asociado una vez más a cambios notables en la marcha de proyectos importantes como el del pequeño hospital del lejano rincón amazónico ecuatoriano; pero el curso prolongado de los caminos que ha recorrido mi vida humana me hace pensar en una Presencia que nos cuida y nos protege.

        

         El Dr Bernabéu logró reconducir la situación y en la actualidad el Hospital es una auténtica joya, un ejemplo de instalaciones, eficacia, limpieza y organización. El Hospital Franklin Tello ocupa una amplia extensión rodeada de una valla perimetral junto al malecón, a orillas del río.      

En el centro de una superficie herbosa, con árboles y matorrales bien cuidados y ordenados, se alzan varios bloques entre los que destaca el núcleo fundamental que alberga los servicios de urgencias, quirófano general, sala de partos, esterilización, consultas médicas, odontología, salas de hospitalización (19 camas repartidas entre hombres, mujeres, niños, aislamiento, medicina intensiva y urgencias), laboratorio, radiología y ecografía. En zonas anexas se sitúan los edificios de dirección, la sala de reuniones, farmacia, morgue, cocina, comedor, almacenes, dormitorio para el personal de guardia, grupo generador de electricidad, central de oxígeno, planta incineradora y pequeña residencia de tres religiosas que colaboran con el HFT.

         Nuevo Rocafuerte, y por t⁹anto el HFT, dispone de una correcta red agua corriente, alcantarillado, luz eléctrica constante, servicios de teléfono e internet.

         Guzmán Bernabéu estudió Medicina en la Universidad de Zaragoza entre los años  1971 a 1977. Realizó el MIR entre 1978 y 1981 obteniendo la Especialidad de Nefrología. Logró una plaza de tal especialidad en el Hospital Rio Carrión de Palencia pero poco tiempo después de la toma de posesión decidió dar un trascendente giro a su vida ingresando en la orden religiosa católica de los Hermanos Franciscanos.

         No dejó por ello de ejercer su profesión médica. Tras sus estudios religiosos realizó un Máster de Medicina Tropical en Amberes y marchó a la República Dominicana, donde fundó un centro sanitario en un gran suburbio (Barrio de Brisas del Yuna) en la ciudad de Bonao. Lo que en principio fue un humilde consultorio al cabo de los años derivó en un excelente centro atención sociosanitaria, con medicina general y varias especialidades, laboratorio, radiología y ecografía general, farmacia y guardería infantil destinada a los hijos de las familias trabajadoras del entorno.  Siendo la única cobertura sanitaria para una población escasamente favorecida, al cabo de los años fue incorporado en la incipiente sanidad pública del estado dominicano. El Dr. Bernabéu estuvo allí 23 años.      Tras un breve paso por España, que dedicó a un intenso reciclaje en el Hospital Río Hortega de Valladolid, se hizo cargo del Hospital Franklin Tello en Ecuador en donde permanece desde hace 8 años. 

         La dirección del Hospital y peso asistencial recae sobre él con la eficaz ayuda del Dr Luis López y la Dra Mydalsi Mora, dos grandes personas y excepcionales médicos cubanos. Periódicamente rotan por el Hospital los Médicos y Enfermeros Rurales que forman parte de la plantilla del HFT a través del Ministerio de Salud Pública.    

      

         Estamos convencidos que la formación, la capacitación del personal sanitario, es una excelente manera de cooperación sanitaria. En este caso las condiciones son favorables: un personal muy cualificado con ganas de aprender y un equipamiento excelente. Hemos llegado aquí con nuestra mejor voluntad de aportar un ciclo de formación en radiología y ecografía básicas. Disponen de una sólida estructura organizativa, material moderno y en condiciones excelentes, un equipo de radiología digital y un ecógrafo de gran calidad; una oportunidad para  refrescar conocimientos, asegurar los ya sabidos, adquirir alguno nuevo y mantener la comunicación y la amistad por encima de los miles de kilómetros que nos separan.

         Comenzamos el día explicando teoría, intercambiando conocimientos, en la excelente sala de reuniones y el resto de la jornada realizamos prácticas y nos implicamos en el trabajo cotidiano. Hay espacios para cafés junto a gratas conversaciones, para abrir el corazón a personas excelentes, compartir sus vidas, sus pesares, sus deseos, sus ilusiones y llenar con ellos nuestro equipaje. Vivir, al fin y al cabo, es eso, compartir lo que tenemos.

         Como otras veces en otros lugares, en estos mundos tan alejados de nuestra zona de confortabilidad, hemos traído un poco de algo pero nos llevamos mucho más de lo esperado.

         Sobre todo amor y reflexión.

         Y la esperanza de que otro mundo es posible mientras existan estas personas imprescindibles.

GUZMÁN, MAMEN, MIDALSY, JAVIER Y LUIS.

©  (texto y fotografía –salvo las de autoría indicada-) CHUAN ORÚS 2025

Deja un comentario